Cómo trabajamos · El primer mes de la ejecución
El trabajo de verdad se deja ver. Aquí está el mes 1 entero, abierto: qué pasa cada semana, qué recibes, qué pones tú, y qué tiene que ser verdad el día 30 para que lo demos por cerrado. Este es el mes que sigue al Mapa del Dinero: tu margen deja de ser una foto y pasa a actualizarse solo, las reglas de tu dinero quedan escritas, y la palanca más grande empieza a moverse.
Ese es el trato: el mes pesado es nuestro. Lo tuyo son las decisiones, y para eso te sientas dos veces.
Recibes: La palanca que va primero, con dueño y fecha
Una sesión de hora y media sobre tu Mapa: cuál de las tres palancas se mueve primero, quién la ejecuta de tu lado y contra qué número se mide. Se firma el alcance y tu punto de contacto abre los accesos que falten. Tú no bajas un solo archivo.
Recibes: Tu margen real, actualizándose mes a mes
Lo que en el Mapa fue una foto pasa a ser un sistema: el margen por línea, producto o sede se actualiza con tus propios archivos, sin que nadie rehaga el cálculo a mano. Es el número con el que se decide todo lo demás.
Recibes: Sueldo, impuestos y reinversión, con su porcentaje
De cada dólar que entra, cuánto es tuyo, cuánto se aparta para impuestos y cuánto se reinvierte. Escrito una sola vez, para que deje de decidirse cada mes sobre la marcha. Y tu caja hacia adelante, ya viva y actualizándose sola.
Recibes: La palanca más grande del Mapa, ejecutándose
El precio que lleva tres años quieto, el cliente que cuesta más de lo que deja, la línea a la que hay que mover la publicidad. Lo que el Mapa puso con nombre y monto empieza a moverse de verdad, contigo y con tu equipo, no en un documento.
Recibes: Panel de control y ritmo de revisión
Un panel de una página con los números que mueven decisiones, un dueño asignado, y un día y hora fijos de actualización. El mes cierra cuadrado contra tu banco y con las tres decisiones grandes del mes 2 escritas, listas para pasar por un modelo.
Se construye con lo que ya tienes: estados de cuenta, archivos de venta, nómina. Sin software nuevo y sin cambiar de contador. Así se ve lo que suele aparecer cuando entramos.
Esta lista se lee en voz alta el día 1. Es lo que protege el alcance y tu bolsillo.
No es contabilidad: no registramos asientos, no cerramos el mes contable, no tocamos tu catálogo de cuentas. Tu contador se queda, y trabajamos encima de lo suyo.
No es asesoría con licencia: ni legal, ni preparación de impuestos, ni inversiones. Nuestros análisis son insumo para decidir; la decisión es tuya.
No es un proyecto de tecnología: sin ERP, sin software nuevo, sin pedirle a tu equipo que aprenda un sistema. Se construye en hojas de cálculo, por diseño.
El mes 1 no se cierra por calendario: se cierra cuando esto es cierto. Si falta una, no se anuncia el cierre; se cierra esa y luego se anuncia.
Después vienen los meses 2 a 4: seguimos moviendo el dinero contigo, con tu panel al día, y las decisiones grandes pasan por un modelo antes de tomarse.
Trabajamos con empresas que ya venden bien, de cualquier industria, en Estados Unidos y en Latinoamérica. El primer paso es una llamada de 30 minutos para ver si encaja para los dos.
El mes 1 empieza donde termina el Mapa del Dinero: diez días hábiles con tus números cuadrados contra tu banco. De ahí sale cuál es la palanca más grande, que es justo la que se mueve este mes. Y lo que pagaste por el Mapa se acredita completo.